“Comunicar para el Encuentro”. En este domingo de la Ascensión del Señor la Iglesia celebra en todo el mundo la jornada mundial para las comunicaciones sociales. Especialmente queremos tener presente en nuestra oración y nuestra reflexión a los comunicadores, llamados a vivir esta vocación y misión en nuestro tiempo.

El Papa Francisco nos envía un mensaje para que reflexionemos en esta jornada sobre las comunicaciones sociales. El texto del mensaje que envía el Papa Francisco reflexiona sobre: “la comunicación al servicio de una auténtica cultura del Encuentro”. El mensaje nos introduce al tema señalando: “Hoy vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más «pequeño»; por lo tanto, parece que debería ser más fácil estar cerca los unos de los otros. El desarrollo de los transportes y de las tecnologías de la comunicación nos acerca, conectándonos mejor, y la globalización nos hace interdependientes. Sin embargo, en la humanidad aún quedan divisiones, a veces muy marcadas. A nivel global vemos la escandalosa distancia entre el lujo de los más ricos y la miseria de los más pobres. A menudo basta caminar por una ciudad para ver el contraste entre la gente que vive en las aceras y la luz resplandeciente de las tiendas. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que ya no nos llama la atención. El mundo sufre numerosas formas de exclusión, marginación y pobreza; así como de conflictos en los que se mezclan causas económicas, políticas, ideológicas y también, desgraciadamente, religiosas.

Los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos. Los muros que nos dividen solamente se pueden superar si estamos dispuestos a escuchar y a aprender los unos de los otros. Necesitamos resolver las diferencias mediante formas de diálogo que nos permitan crecer en la comprensión y el respeto. La cultura del encuentro requiere que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. Sin embargo, también existen aspectos problemáticos: la velocidad con la que se suceden las informaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo… el deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios de comunicación social –por tantos motivos–, corren el riesgo de quedar excluidos. Estos límites son reales, pero no justifican un rechazo de los medios de comunicación social; más bien nos recuerdan que la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica.

 Entonces, ¿cómo se puede poner la comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro? Para nosotros, discípulos del Señor, ¿qué significa encontrar una persona según el Evangelio?... Descubro una respuesta en la parábola del buen samaritano, que es también una parábola del comunicador. El buen samaritano no sólo se acerca, sino que se hace cargo… se hace capaz de hacerse semejante al otro. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad». Cuando la comunicación tiene como objetivo preponderante inducir al consumo o a la manipulación de las personas, nos encontramos ante una agresión violenta como la que sufrió el hombre apaleado por los bandidos y abandonado al borde del camino, como leemos en la parábola del buen samaritano.

 El Papa también señala: “que tenemos que salir a las calle. Entre las calles señala que están las calles del mundo digital, poblado de humanidad, a menudo de heridas: varones y mujeres que buscan una salvación o una esperanza. Gracias a las rede, el mensaje cristiano puede viajar hasta los confines de la tierra.”

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez

Obispo de Posadas

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