Dr. Walter VillalbaDesde el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” dieron a conocer algunos detalles de la atención que recibió durante los 33 días de internación el paciente Cristian K, quemado en la tragedia de Panambí.

En este sentido el Coordinador Asistencial del Hospital Escuela, Dr. Walter Villalba declaró que fue un trabajo arduo que comenzó el día en el que se recibió a Cristian derivado de Hospital SAMIC de Oberá.

“El paciente fue internado en la Unidad de Terapia Intensiva- específicamente en el Unidad de Quemados,  con gran afección de  la superficie corporal y de la vía aérea que fue quemada casi en su totalidad, hasta el desenlace ocurrido ayer en el que  lamentablemente para todos Cristian dejo de existir. La verdad que el Hospital y su familia han hecho un gran esfuerzo para que ésto no ocurra, pero tenemos que lamentar su perdida”, dijo.

Al tiempo que precisó, se recibió  a un paciente crítico con una alta tasa de  morbimortalidad, superando una determinada cantidad de superficie corporal quemada  “se comenzó el soporte vital  con toilette quirúrgico, se lo intubó y ventiló mecánicamente, se le hizo el soporte hemodinámico correspondiente, se lograron resultados que en principio dieron una luz de esperanza”.

“Cristian ha resistido el embate de todas las complicaciones de un paciente en estas circunstancias, infecciones de todo tipo tanto en la piel y sangre, luego  llegamos a este momento donde tuvo una parada cardíaca, se lo resucitó y a las 72 horas sobrevino su deceso, explicó.

Además el Profesional mencionó que el Hospital desde hace un tiempo creo el Servicio de Quemados dentro del  Departamento de Medicina Critica y comenzó a formar profesionales.

Por su parte, el Gerente de Asistencia Social del Hospital Escuela, Alberto Álvarez mencionó que la capacitación es fundamental para alcanzar la calidad en la atención de pacientes críticos.

En este sentido el Dr. Walter Villalba agregó “la formación del recurso humano es mucho más difícil que la construcción edilicia o la compra de equipamientos. Se comenzó a enviar profesionales al Instituto de Quemados en Buenos Aires como  terapistas, médicos, enfermeros, especialistas en lo que se refiere a la reconstrucción”.

“De esta manera se consiguió conformar un equipo médico de jerarquía para asegurar a la población Misionera la posibilidad de acceso al mejor nivel de atención posible en casos de quemados”, remarcó.

Finalmente resaltó el acompañamiento de la  familia que siempre estuvo junto al paciente y con los profesionales de la salud.

Más Interés General