IMG_6823 Custom.JPGAnte un Teatro Lírico colmado y extasiado por tanto lujo musical, el gran acordeonista regaló un show que fue el broche de oro de un mes a puro música, historia e identidad.

Cada vez más instalado en una posición que el permite deambular entre la música de nuestras raíces mixturándola con grandes exponentes de la música mundial (como lo hiciera recientemente con el gran violonchelista Jaques Morelembaun) el Chango Spasiuk derribó hace tiempo el muro que separa lo “culto” de lo popular. De un polka tocada con una orquesta de cámara o un suite del más sentido chamamé, Spasiuk derrama sentimiento y pasión por la música de acá.

El cierre de la muestra Música en Argentina. 200 Años, ante un Teatro Lírico desbordante de público, demostró que el amor y reconocimiento del público local hacia su figura ha ido en aumento y promete serlo aún más. Durante poco más de una hora, el Chango transportó al auditorio por esos paisajes sonoros cual soundtrack de película (y hasta se dio el lujo de bromear con sí mismo, al relatar que en un concierto en la Patagonia, un gaucho con espuelas se levantó ofuscado exclamando “esto parece música de películas”) ha furiosas polkas y kolomeikas que hicieron vibrar al escenario mayor del Parque del Conocimiento.

Extrayéndole a su acordeón notas y sonidos que fluían de la más cruda furia a una pasmosa sutileza, el Chango, acompañado de un quinteto de excepción (Marcos Villalba y su cajón peruano se llevó todos los aplausos logrando que la madera del Teatro Lírico se convierta en una gran caja de resonancia) regaló su música y prometió volver para realizar un concierto completo y una gira por el interior de la provincia, una gran deuda que sabe no se tardará en saldar.

… Y siguieron los fuelles

“Subir al escenario después de que haya tocado el Chango es un verdadero desafío”, comentó después del concierto el gran Cacho Barchuk. Y claro, con los acordes de ese fastuoso final del apostoleño todavía en el ambiente, Barchuk arremetió con la categoría que le dan los años, y llenó el ambiente de puro chotis y chamamé. Con un disco nuevo y recientemente presentado, Barchuk nos llevó de paseo por sus canciones nuevas sin dejar de lado el homenaje a ese grande que fue Luis Ángel Monzón.

Para finalizar, acompañado por una familia entera de músicos, el joven Joaquín Benítez, proclamado Revelación en el último festival de Cosquín, derrochó talento con su música litoraleña cruzada por el tango, contando, además, con el acompañamiento de sus pequeños hermanos, que prometen seguir sus pasos haciéndose un camino propio en el mundo de la música popular.

200 Años de Música en 30 días. Del rock a la polka rural, pasando por el gualambao, el chotis o el chamamé. Si la música en Argentina tiene una riqueza de ritmos poco usual, Misiones, con toda la impronta que le dan sus raíces Mbya, de los jesuitas, los colonos y su permeable frontera, se convierte en una paleta sonora excepcional.

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