Mariano Kovach y Carlos Horoszczuk con Luis Prietto presidente del INYM Custom-min.jpgEl Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) otorgó hoy, el reconocimiento de Buen Productor Yerbatero 2015 a Carlos Antonio Horoszczuk, de la localidad misionera de Dos de Mayo, y a Mariano José Kovach, de Colonia Liebig, Corrientes.

“También soy hijo de colonos, y sabemos en este Directorio del trabajo duro en las chacras; esto es apenas una manera de acompañar y reconocer el esfuerzo que hacen nuestros productores, un esfuerzo que, como en el caso de Horoszczuk y Kovach, es destacable porque suma innovación y mejoramiento constante, son un ejemplo a seguir”, dijo el presidente del INYM, el ingeniero agrónomo Luis Prietto, al otorgar el reconocimiento en la sede de la Institución, en Posadas, al tiempo que ponderó la tarea en conjunto que realizan, con el objetivo de mejorar la producción, los técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, el Ministerio de Producción de Corrientes y del INYM, “algo que tenemos que profundizar”, señaló.

El INYM otorga el reconocimiento institucional a aquellos productores yerbateros que se destaquen por aplicar prácticas de manejo de plantas y suelo que contengan principios innovadores basados en condiciones de sustentabilidad, y que puedan servir de modelos productivos independientemente de la superficie, ubicación y nivel tecnológico o mecanización aplicada, y además utilizan mano de obra familiar.

Es el caso de Carlos Antonio Horoszczuk de 40 años de edad, quien, junto a su familia, año a año incorpora mejoras en el yerbal de siete hectáreas que tiene en su chacra ubicada en Dos de Mayo. “Siempre trabaje con la yerba; nací y me crié en Los Helechos, y después me trasladé al lugar donde vivo hoy. Cuando era joven fui tarefero, y después adquirí las 23 hectáreas de tierra donde ya había yerba y planté un poco más”, relató el productor. “Empezamos de abajo, como todos los colonos”, agregó, al tiempo que manifestó su satisfacción y alegría por el reconocimiento que recibió del INYM al indicar que “fue una sorpresa, no tengo palabras para explicar; todo lo que tenemos se hace con mucho esfuerzo y este reconocimiento es muy bueno, hace bien”.

Todo el trabajo, tanto en el yerbal como en las otras plantaciones, se realiza con mano de obra familiar. Sobre las proyecciones que tiene, Horoszczuk señaló la intensión de “dejar el tabaco porque no veo rentabilidad, y creo que si pongo un poco más de esfuerzo en la producción de yerba, aplicando lo que vamos aprendiendo con los técnicos, voy a sacar de ahí lo que hoy me da el tabaco”.

Este productor de Dos de Mayo obtiene un promedio de 45 mil kilos de hoja verde por hectárea por año en sus seis hectáreas de yerba mate, un rinde que se incrementó a partir de las técnicas aprendidas en las jornadas de capacitación de brindan técnicos del INTA,  del INYM y de los gobiernos de Misiones y Corrientes. “Antes venía la cuadrilla, y sacaba 24 mil kilos, pelando la planta, no dejando ni una hoja…Cuando aprendimos que era importante dejar la rama madura, o sea manejar el corte de la planta; tener cubiertas verdes, abonar en época y otras técnicas, como de limpieza, el rinde mejoró”, contó.

Carlos Antonio Horoszczuk es además uno de los productores incorporados al  Programa de Renovación de Viejos Yerbales, conocido como Tres por Uno, iniciativa que impulsa el Inym  y que consiste en plantar una nueva hectárea de yerba mate de origen policlonal con la mejor tecnología existente en un remanente de suelo de buena calidad, con insumos y asistencia que se provee sin cargo, y redireccionar tres hectáreas improductivas, al cabo de cinco años de iniciado el proceso, a otra actividad agrícola, ganadera o forestal.

Con más experiencia, y con el mismo entusiasmo, Mariano José Kovach de 65 años de edad, se explayó sobre cómo trabaja su chacra, ubicada en Colonia Liebig, donde tiene 20 hectáreas de yerba mate.

“La verdad es que no me esperaba esto; este mes fue de doble satisfacción: una por este reconocimiento y otra porque recibí mi jubilación”; relató cargado de alegría este agricultor ávido de conocimientos. “Siempre participé de las charlas técnicas, desde hace muchos años, y siempre aprendí cosas muy útiles que luego, una vez aplicadas, me redituaron satisfacción, uno nunca deja de aprender”, dijo.

Las 20 hectáreas de yerba mate fueron plantadas en las décadas del 50 y del 80, y todas están en curva de nivel. “Ese suelo, cuando nosotros lo adquirimos, ya era viejo, se había plantado maíz, estaba muy erosionado y se recuperó bastante, y hoy hay lugares donde la planta da seis kilos de hoja verde, y otros lugares donde da diez kilos de hoja verde”, enfatizó Kovach. Ello, acompañado de cubiertas verdes. “La planta es tan noble… y considero que uno también debe ser noble con la planta, debemos devolver al menos algo de lo que nos da esa planta, y por eso me propuse una meta que es devolverle como mínimo 500 kilos de hoja verde por hectárea”, reveló.

Sobre técnicas de trabajo utilizadas hace 50 años y las actuales, Kovach hizo notar que “cambiaron dos cosas fundamentalmente: el movimiento de suelo, que ya no existe, pasó a la historia, y el manejo de planta con rama madura, donde la planta no se queda sin hoja; en mi yerbal el 30 por ciento de hoja queda en planta y así logró un buen manejo, sustentable en el tiempo y con buen rendimiento”.

Asistieron al evento los técnicos que habitualmente acompañan este trabajo diario a los productores: el ingeniero Valentín Llera, del Ministerio de Producción de Corrientes; ingeniero Néstor Munaretto, del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones; ingeniero Marcelo Swartz, del programa Programa de Renovación de Viejos Yerbales; y los ingenieros Oscar Burtnik y Alfredo Fridlmeier, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

 

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