“Amar con misericordia nos sana”- Durante las semanas de cuaresma he enviado a todas las comunidades de la Diócesis y cristianos en general una carta pastoral, como lo realizo cada año.

La carta de este año lleva como título “Amar con Misericordia nos sana”. La cuaresma nos ayudará a vivir con más intensidad el año de la misericordia, y podremos situarnos en el centro del discipulado cristiano que es la Caridad. El pedido que realizo es que podamos concretar aquello que leemos, reflexionamos y rezamos. Parece sencillo, pero es exigente esto que nos enseña Cristo, el Señor: “Amar, sana”. El amor donado nos lleva a vivir el misterio de la Pascua. Como Obispo y Pastor los invito en este inicio de la cuaresma transitar este camino de gracia y esperanza.

“Iniciamos este tiempo cuaresmal, como tiempo de gracia y penitencia, que nos prepara para celebrar el misterio central de nuestra fe, la Pascua.

En la liturgia que iremos  celebrando en este tiempo cuaresmal seremos invitados a volver a Dios, a convertirnos y creer en la buena noticia, que nos anuncia que el Reino de Dios está entre nosotros.

Nuestra fe centrada en la persona de Jesucristo, el Señor, de quien queremos ser sus discípulos y misioneros, nos lleva a revisar nuestra vida y espiritualidad a la luz del seguimiento en quién creemos, quién se hizo uno de nosotros para salvarnos y revelarse. Nuestra fe en Cristo, el Señor, nos lleva a comprender que nuestra vida está cargada de sentido, y que todos los bautizados, tenemos una vocación y misión.

En la pascua celebramos el misterio del Amor de Dios, de un Dios cercano, que se hizo hombre, y que por nosotros murió y resucitó. En el misterio pascual, nos constituimos en hijos de Dios. En estas varias semanas de cuaresma, nos disponemos sobre todo desde la espiritualidad litúrgica a prepararnos para renovar nuestra fe, esperanza y caridad.

En esta carta cuaresmal como Obispo y Pastor de esta porción del Pueblo de Dios en nuestra Diócesis de Posadas quiero reflexionar  desde nuestra propia realidad en Misiones,  y realizar una invitación a que profundicemos en el tema de la Misericordia clave de nuestro encuentro con Dios, discipulado y misión. “Jesucristo es el rostro de la Misericordia del Padre”. En Él y desde Él podemos revisar nuestra condición de cristianos, y volver a la casa del Padre en este tiempo cuaresmal.

Un buen examen de conciencia realizado desde su Amor misericordioso, y buscando reconciliarnos con Él, nos permitirá comprender más profundamente ante todo que Dios es “amor”, que se conmueve ante el pecador arrepentido y otorga su perdón.

Nuestro papa Francisco en la Bula “Misericordiae Vultus” convocó a un año Santo de la misericordia, que hemos iniciado el pasado 8 de diciembre. Esta cuaresma nos ayudará a internalizar más profundamente esta gracia que estamos viviendo en la Iglesia. En esta bula el Papa Francisco señala el sentido de este año Santo: “ Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un jubileo extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes”.

Les envío un saludo cercano, y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez

Obispo de Posadas

 

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