“Amar al pobre nos sana”- En esta carta cuaresmal no puedo extenderme en conceptos que  desde la misma antropología, o bien la psicología se puede indicar como claves para sanar muchas estructuras de corrupción y pecado que ensombrecen nuestros ambientes cotidianos.

Sólo quiero señalar que “el amor” que se vive como donación, que sale hacia el otro, y sobre todo el amor que privilegie al pobre que necesita con misericordia nos sana, nos desenrieda, nos desneurotiza y sobre todo nos permite vivir la propuesta del Evangelio, que nos hace Jesucristo, el Señor. Donde hay gente que quiere vivir el amor donado a los demás, con misericordia, se transforman los ambientes comunitarios, y la misma cultura se humaniza,  generándose espacios de alegría y esperanza.

En esta carta también quiero pedirles a mis hermanos sacerdotes que al celebrar la Eucaristía, actualizando el amor Pascual,  pidamos la gracia de traducir lo que celebramos en la cotidianidad de nuestro ministerio, sobre todo como pastores misericordiosos. Un momento clave será siempre el don que el Señor nos regaló en el servicio del sacramento de la reconciliación. Es en cada confesión donde somos instrumentos del amor misericordioso de Dios, y hacemos mas patente que “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre.”

También les pido a tantos hermanos y hermanas de la vida consagrada en la Diócesis que desde su maravillosa vocación testimonien proféticamente a Dios como un Padre que nos ama. En una sociedad con una fuerte tendencia a lo mercantil es profético testimoniar que el único absoluto es Él, y que el tener, el poder y el placer no pueden ser absolutizados, ni idolatrizados. Cuando esto pasa siempre se daña la dignidad humana.

Como Diócesis durante toda la cuaresma realizaremos nuevamente nuestro gesto diocesano de la llamada “Colecta del 1%”. Es un aporte que adquiere su sentido y espiritualidad en este tiempo cuaresmal, como fruto de la conversión, desde el  compartir, o  bien, desde la comunión de bienes. El 1% de nuestros ingresos totales, es sólo un indicador, para que con lo que aportemos, podamos ayudar a nuestros hermanos en el tema de la vivienda, ranchos, baños y letrinas. Será una oportunidad y un gesto concreto de conversión al amor misericordioso. Obviamente esta colecta se potencia en este año Santo de la Misericordia, transformándose en excelente oportunidad para realizar un acto concreto de misericordia.

En la Diócesis también hemos designado cuatro Parroquias para ganar indulgencias plenarias, recurriendo a este regalo de Dios como pobres que pedimos por nuestros hermanos difuntos, o bien por nosotros mismos. Las parroquias designadas son: Nuestra Iglesia Catedral San José, la Parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús de Leandro N. Alem, San Pedro y San Pablo de Apóstoles y Cristo Redentor de Jardín América. También se puede pedir la indulgencia plenaria en todas las fiestas patronales de las Parroquias y Capillas, durante el tiempo que dure el año Santo.

Al finalizar esta carta que pretende ser un aporte para vivir mas intensamente este tiempo cuaresmal, en el contexto del Año de la Misericordia, deseo que en cada Misa actualicemos nuestro compromiso pascual de prolongar lo que celebramos, el amor donado y misericordioso, en la cotidianidad de nuestras vidas. Será una buena manera de prepararnos para nuestro Congreso Eucarístico de Tucumán en el que participaremos el próximo 16 al 19 de Junio del corriente año.

Queridos hermanos y hermanas el abrazo paterno de un Dios que nos ama llegue a cada uno de nosotros y desde esta experiencia de su amor, seamos puentes e instrumentos para todos nuestros hermanos, sobre todo los más pobres, excluidos y sufrientes.

Les envío un saludo cercano, y hasta el próximo domingo!

 

Mons. Juan Rubén Martínez

Obispo de Posadas

 

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