“Sólo el sobrevivir es pobreza”- Durante este tiempo pascual hemos leído textos bíblicos relacionados a la evangelización de la Iglesia en sus primeros tiempos y sus comunidades que nos han permitido discernir sobre las nuevas realidades y desafíos que tenemos en este inicio de siglo XXI.

El texto del Evangelio de este domingo (Jn. 14,23-29), nos anima en la esperanza a saber que el Espíritu Santo acompaña y acompañará a su Iglesia hasta el fin de los tiempos. En este sentido hemos señalado reiteradamente el problema del secularismo, el planteo de una sociedad sin Dios, que lo ignora y lo omite sin discusión. Esto se da con más contundencia y radicalidad en zonas urbanas, globalizando sus problemáticas incluso en las zonas rurales. Este estilo de vida secularista se expresa en una fuerte indiferencia hacia todo aquello que implique formas de compromiso, y en una vida moral extremadamente subjetivista y relativista. El Documento de Aparecida se ocupa de este tema y nos señala

“El cristiano de hoy no se encuentra más en la primera línea de la producción cultural, sino que recibe su influencia y sus impactos. Las grandes ciudades son laboratorios de esa cultura que se está gestando e imponiendo con un nuevo lenguaje y una nueva simbología. Esta mentalidad urbana se extiende también al mismo mundo rural. En definitiva, la ciudad trata de armonizar la necesidad del desarrollo con el desarrollo de las necesidades, fracasando frecuentemente en este propósito .La Iglesia en sus inicios se formó en las grandes ciudades de su tiempo y se sirvió de ellas para extenderse. Por eso, podemos realizar con alegría y valentía la evangelización de la ciudad actual. La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y esperanzas, como también en sus dolores y sufrimientos”(Nº509ss).

Decididamente tenemos que leer estos textos y muchos aportes en la reflexión Teológico- Pastoral para considerar la pastoral urbana y los desafíos de “la ciudad” en nuestro tiempo como fundamental a la hora de orientar nuestra tarea evangelizadora.

Casi en todas las ciudades experimentamos un crecimiento poblacional que no nos puede dejar indiferentes. Los asentamientos donde viven miles de familias en situación de exclusión, y en los barrios donde una pobreza que esta signada por la precariedad laboral, donde la única ilusión de mucha  gente es el sobrevivir, perdiendo aquello que caracterizó a nuestra Patria sobre la movilidad social y las posibilidades de crecimiento y ascenso social. El salir de la desnutrición, la educación, y el trabajo digno son caminos necesarios para salir del sistema donde la mayor meta de los mas pobres sea el “Sobrevivir”. Este domingo de Pascua es 1 de mayo  y aunque no celebramos a San José Obrero, por ser un domingo de pascua, le pedimos para que podamos poner el corazón para acentuar una sociedad donde el trabajo digno sea un camino de verdadero exponente. La pastoral urbana debe considerar esta realidad para que el Evangelio genere ambientes de Justicia y solidaridad, y compartiendo los dolores y sufrimientos que las ciudades presentan en nuestro tiempo

El texto de San Juan de este domingo dice: “El que me Ama será fiel a mi Palabra”… (Jn.14,23), y también garantiza a la Iglesia el envío del Espíritu Santo que la acompañará hasta el fin de los tiempos (Jn.14,25-26). Si bien el ambiente en el que vivimos, puede ser complejo con los nuevos desafíos que presenta el creciente relativismo y la pastoral urbana, tenemos la certeza que contamos con la gracia de Dios y el gozo de haberlo conocido a Jesucristo el Señor.

¡Como Obispo y Pastor les envío un saludo cercano y Pascual!

 

Mons. Juan Rubén Martínez

Obispo de Posadas

 

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