b_400_0_16777215_00_images_2016_f_Nios_cantores_Pequeo_Hogar_Custom-min.jpg“Estamos viviendo esta experiencia con una intensa alegría y mucha esperanza”, manifestó la representante legal del Instituto de Educación Especial “Pequeño Hogar”, Beatriz Noemí Pilat.

Estas palabras las dijo al evaluar la incorporación de seis alumnos de esta institución posadeña, como niños cantores de la Quiniela Misionera La Primera Matutina. A dos meses de este “hecho histórico” para el Instituto Provincial de Lotería y Casinos Sociedad del Estado (IPLyC SE) e inédito para Misiones, indicó que “tuvimos esa suerte que haya una institución como el IPLyC SE que lo hiciera con tanta generosidad y grandeza, al abrir y flexibilizar la fuente laboral y hacer la experiencia con estos seis chicos de una sola vez”.

“Quienes aspiramos que estos alumnos logren su proceso de autonomía, de autovalimiento, lo vivimos con mucha alegría y expectativas. Vemos también con una mirada autocrítica qué cosas funcionan y cuáles no. En todos los movimientos que hacemos tratamos de apoyarlos y de ir corrigiendo aquellos errores, fallas, y perfilando lo que cada uno podría hacer más adelante”, acotó.

Pilat insistió con que el balance es sumamente positivo y percibe que no solamente la sociedad lo tomó como un hecho favorable sino que trajo una sumatoria de beneficios tanto a la familia como a los mismos jóvenes. “Quienes los vemos a diario, compartimos desde hace años su formación, sus alegrías, sus tristezas, sus problemas familiares y de salud, podemos observar claramente en qué sectores están siendo estimulados de una mejor manera, sobre todo en aquellos que tenían problemas de vinculación social. Vemos que la parte de inhibición también fue mejorando. Están logrando relacionarse con personas que son nuevas en su mundo, que no pertenecen a ese pequeño universo en el que están insertos día a día”, explicó la representante legal.

Se puede decir que este mundo se amplió para Marcos Vicenti, Nicolás González, Gabriel Agüero, Irina Cano, María José Dalmau y Micaela García, y la respuesta de relacionamiento es buena. “Se están adaptando a nuevas personas, a nuevas situaciones, al horario laboral, a compartir un almuerzo, un desayuno de trabajo. Vínculos sociales que fueron favorecidos por el hecho de sentirse parte de la sociedad de una manera común”, expresó.

Para Pilat también es significante todo lo que implica el hecho de generar su propio ingreso. Una situación que hasta ese momento era propia de los adultos de la casa o de otras personas. Hoy ellos pueden decidir sobre su economía, sentir esa autonomía que hace que mejoren también en otros aspectos. “Emocionalmente están mejor, se sienten  mejor, decir: trabajo, recibo este dinero y puedo, por ejemplo, llevar a cenar a papá y a mamá. Cada uno tiene sus planes desde sus ingresos. Varios padres se vieron sorprendidos por el destino que cada chico quiso dar a sus fondos”, dijo, y recordó que el primer gesto que tuvieron fue reunir un fondo común y efectuar un regalo a la escuela. “Fue un gesto maravilloso, que salió de ellos, un gesto de amor hacia su lugar”, acotó.

A partir de esta incursión en el sorteo de la quiniela, desde “Pequeño Hogar” en lo pedagógico observan un mayor interés por la lectoescritura y el manejo del dinero, cosa que trabajaban habitualmente pero que ahora lo hacen con renovado optimismo. “Ya no les dificulta como antes, ponen otro tipo de atención y en otro tipo de elementos que antes los tomaban, quizás rutinariamente, y ahora le pusieron una nueva mirada”, señaló la representante legal.

Más fuerzas, más ideas

En lo que respecta al plano familiar, desde la institución vislumbran un proceso de despegue de los padres, tutores, quienes a pesar de tener incorporado a su corazón y a su pensamiento el saber que sus hijos pueden, “están haciéndolo carne, están viviendo esa realidad. Ven que su hijo se puede autovaler, que es un joven, un adulto, y tiene otra inclusión en un mundo distinto. Esto hace que los apegos, la sobreprotección, la excesiva preocupación, vayan descendiendo. El hecho de ver que sus hijos son capaces, emocionalmente los hace vivir esta realidad de una manera muy buena. Sabemos de casos que fueron fortalecidos porque están pasado momentos familiares difíciles de salud y estos chicos están enteros como pilares, sosteniendo a su familia”, relató.

La profesional recalcó que la experiencia es “sumamente positiva” y hace bien al establecimiento que desde hace muchos años forma a jóvenes y trabaja para conseguir un lugar. “Es una gratificación porque el trabajo en la discapacidad es un lugar de mucha frustración. Entonces esto puede darnos más fuerzas, más ideas, pensar nuevos espacios para compartir con la sociedad, con las empresas. Creo que es demostrarles a las empresas que se puede colaborar positivamente sin tener que hacer una donación, un regalo”, confió. Si se hace de la inclusión laboral una tarea seria, “son personas que pueden realizar un trabajo, desempeñarse y recibir a cambio la paga que corresponde. A la vez, generar un ambiente bueno, sano y que nos haga crecer, desarrollar valores, nos hace ver al otro como es realmente y ayudarnos entre todos. Porque así como les ayudamos, ellos nos ayudan, así como les enseñamos, ellos nos enseñan. En el ámbito escolar tenemos ausencia en la época invernal y por problemas de salud. En lo demás, se caracterizan por la responsabilidad, por el respeto, el compañerismo, el cumplimiento, valores que dentro de nuestro mundo se ven muy poco”, aseveró, al hablar de los niños cantores, que empezaron su tarea el 2 de mayo. 

En primera persona

Los padres o tutores de los niños cantores los apoyan en esta experiencia. Mate de por medio, desde el hall del IPLyC SE, contaron sus vivencias desde los comienzos y se emocionaron con el cumplimiento de objetivos, para muchos, impensados.

“Ella tuvo amor, oración y atención especializada desde los 45 días, y la familia fue un gran apoyo”, contó Estela Cristin, mamá de María José Dalmau de 18 años. Añadió que Dios bendijo a la familia con otros dos hijos: María Contanza de 17 y Tomás años 12 de edad, que son estímulos con mayúsculas para María José aunque ella conserve “su cetro de mayor”. Sus padres intentaron que permanezca en una escuela pública y después se acercaron a “Pequeño Hogar”, que pregona el trabajo conjunto entre escuela y familia. Este acompañamiento intenso hizo que desde hace cinco años María José realice patín artístico en el Club Alemán, participe de un taller de expresión corporal y teatro, y forme parte de la Estudiantina. Además, ya asumió “su papel de trabajadora. Está feliz con esta posibilidad que les da el IPLyC SE. Dios quiera que este sea el primer paso y contagioso para otras empresas”, agregó.

Rosa Elizabeth Ruiz Díaz, es mamá de Micaela García. “Soy la que ando con Micaela desde que tiene cuatro años. Fue duro porque cada vez que la llevaba al médico encontraba algo distinto. Cuando llegamos a Pequeño Hogar, la directora pregunto qué era lo que quería para mi hija. Le respondí: que se pueda desenvolver sola y tenga las mismas posibilidades que otros niños, que es lo que está pasando en este momento”, comentó como aliviada.

Agrego que anduvieron mucho para sacarla adelante pero “ahora soy feliz por la forma en la que ella se desempeña. Es una más en su grupo social. Y con lo del sorteo, más aún. Está muy incentivada y contenta porque tiene un trabajo. Siempre me dice que el día de mañana quiere tener su trabajo, su familia y su casa. Me encantó esta oportunidad que le dieron porque no me esperaba y agradezco a todos el amor que le brindan”. Insistió con que “pasamos miles de cosas pero estamos viendo los frutos del trabajo que hicimos desde el principio”.

En la vida de Elisa García Da Rosa, mamá de Gabriel Agüero de 36 años de edad, “la lucha fue una constante” pero “ahora estamos felices”. Contó que la debilidad de su hijo es el dibujo, que pinta cuadros y que llegó a sacar premios en el colegio. “En Pequeño Hogar adelantó considerablemente, está feliz, se da cuenta lo que está pasando y toma al sorteo como un trabajo. Dice que con la plata que gane nos va a invitar a cenar y planea salir a pasear. Estamos súper agradecidos con la oportunidad”, manifestó.

Irina Cano de 18 años de edad, vive con su tía, Mariela Durante, desde los 3 años y espera las vacaciones para poder ver a su mamá. “Estamos contentos y muy agradecidos porque ella avanzó bastante. Se tomó muy en serio lo de la quiniela, y dice que va a ahorrar el sueldo para poder ir a Disney”, confió, al tiempo que describió a su sobrina como “muy responsable con su trabajo”.

Nidia Ruiz Díaz, es mamá de Nicolás Darío González de 23 años. Contó que su hijo está encantado con el sorteo y que cada día que pasa, va asimilando. Comenta a todos que sale por televisión y que hay que mirarlo por las pantallas de Canal 12. “Todo lo que hacemos es para ellos y estamos contentos por esta oportunidad. Esperemos que otros chicos puedan pasar por la misma experiencia”, sostuvo, al tiempo que acotó que Nico “no es ambicioso. Le gusta la computadora y quiere comprarse una con lo que cobra”.

Oscar Andrés Vicenti, papá de Marcos Vicenti de 19 años de edad, narró que desde el nacimiento con su esposa, Liliana Acuña, tomaron conciencia que tenían que hacer un esfuerzo para sacarlo adelante. “Era nuestro primer hijo, éramos jóvenes y eso nos dio la fuerza suficiente para seguir. El tiempo que estuvo internado nos demostró que él estaba para grandes cosas”, recordó. Años después la familia se completó con Agustina de 15 años.

Admitió que los malos pronósticos los fortalecieron y que “si llegó hasta acá es porque la mamá se propuso. Averiguamos, miramos, preguntamos, no nos quedamos”.

Marcos concurrió a escuelas comunes y especiales, y hoy por hoy anda en bicicleta, practica Hockey y es el único jugador federado con Síndrome de Down en esa disciplina. “Para nosotros es reconfortante, es un paso más de todos los que venimos dando y agradecemos esta posibilidad. Lo toma con mucha responsabilidad, sabe que tiene que venir a trabajar. Está entusiasmado y eso es bueno. Hacen lo que les gusta y con amor. Tenemos mucho que aprender de ellos. Ojala que esto sea para bien, para un futuro mejor. Tenemos una emoción muy grande porque sentimos que algo hicimos bien, y esto es contra todos los pronósticos”, remarcó Vicenti, mientras con la mamá busca la manera de mirarlo por TV, de lunes a sábado a las 11hs.

 

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