b_400_0_16777215_00_images_2016_i_100_9712_Custom-min.JPGEste fin de semana se llevó a cabo la gran fiesta diocesana, la Décimo Quinta Peregrinación al Centro de Espiritualidad de Loreto.

Una fiesta que reunió a más de 10 mil personas, que llegaron de distintos puntos de la diócesis y de diferentes formas, pero la gran mayoría, llegó caminando y movido por la fe en la inquebrantable María de Loreto, protectora de la diócesis.

Durante la tarde del día sábado 19 de noviembre desde Posadas, Leandro N. Alem y Jardín América, los peregrinos partieron en simultáneo rumbo al Centro de Espiritualidad, después de haber recibido la bendición de Monseñor Juan Rubén Martínez. De Posadas partieron más de 1500 personas y el resto se fue sumando en el camino. De la zona de Alem, partieron alrededor de 200 personas y de Jardín hicieron lo propio más de 300.

En las horas de caminata, y durante la noche más peregrinos se fueron sumando a la procesión, esperando en sus postas, o en las diferentes paradas ubicadas en puntos estratégicos de la diócesis. Llegando a un total aproximado de 8 mil peregrinos.

De la peregrinación, en las diferentes zonas, participaron varios sacerdotes, religiosos y religiosas, familias completas, abuelos y padres que caminaron juntos bajo el lema “Con la Misericordia del Padre… Vamos a Loreto..”

De esta manera se cumplieron 15 años de caminata ininterrumpida en la diócesis, marcando sin lugar a dudas un punto importante en el calendario de la agenda diocesana y de la pastoral Orgánica.

A las 05:30hs del domingo 20 de noviembre, cerca de 250 bicicletas partieron desde la rotonda de Posadas. Después de haber recibido la bendición correspondiente, fueron guiados y coordinados por el seminarista Javier Alegre.

Un dato para destacar es que durante la noche, mientras los peregrinos de las tres zonas caminaban, en la reciente remodelada e inaugurada capilla Nuestra Señora de Loreto, ubicada en el centro de la localidad, se llevó a cabo la adoración al santísimo, que fue guiada y coordinada por la Comisión de Laicos.

Por otro lado un hecho muy importante es la gran participación  de Jóvenes durante toda la peregrinación. En las tres zonas se pudo ver como ellos, de muy corta edad, caminaron como grupos juveniles de las comunidades, como grupos de amigos o simplemente en pareja y también en soledad. En esto es importante destacar el trabajo previo realizado por el equipo operativo y desde la Secretaria de Educación Católica, con las escuelas y la misión diocesana. (La visita de los colegios al centro de espiritualidad durante el año, y la visita de las Imágenes de Loreto a las instituciones educativas, privadas y estatales).

Misa Central

El domingo 20 el clima de fiesta fue similar o superior. Ya que el Centro de Espiritualidad recibió a 10 mil visitantes,  superando ampliamente las visitas de años anteriores (7mil en el año 2014 y 8500 en el año 2015).

La misa central fue presidida por Monseñor Juan Rubén Martínez, y concelebrada por todos los sacerdotes de la diócesis. Contando con la presencia de todos los diáconos. Los seminaristas fueron los encargados de la organización de la liturgia, encabezamos por el Canciller de la diócesis, el  presbítero Sebastián Escalante.

Recordemos que esta celebración fue muy especial, porque se recordaba el cierre del año jubilar de la Misericordia, la solemnidad de Cristo Rey y principalmente a los Santos Mártires y la figura de Roque González. Una verdadera fiesta que concluyo en el Centro de Espiritualidad.

Durante la homilía, Monseñor Juan Rubén destacó: “Es importante que recordemos que anunciar a Jesucristo con el ardor de los mártires, es tener una mirada especial sobre la evangelización y sobre el camino de nuestra diócesis”

Continuó diciendo “Hoy ver cómo vinieron de distintas maneras, comunidades ciclistas, caminando,  en colectivos o en autos particulares, nos hace darnos cuenta de la importancia de esta festividad y de la piedad popular. La fe de nuestros pueblos que cada vez se hace más presente”.

Por otro lado, en relación al cierre del año jubilar dijo “Concluyendo el año de la Misericordia. Siempre estaba el tema de la Misericordia, hemos podido orar y siempre crecer en misericordia con nuestros hermanos.  Alimentar la fe con la caridad y la Misericordia, nos hace más hermanos y un pueblo mucho más justo y unido. Tenemos que probar nuestra fe con el amor y la caridad, teniendo gestos concretos y reales con nuestros hermanos”.

Monseñor Juan Rubén destacó también “No podremos evangelizar si no hemos amado. La fuente de la Evangelización siempre es el amor, es entender las miserias del otro, sus dolores y sufrirlos con paciencia. Enseñarles que no todo está perdido y que el amor, siempre es la premisa en el evangelizar.  La fe sin caridad no es una fe Cristiana, es importante que tengamos algunos valores que brotan del evangelio, para poder tener una vida cotidiana más simple y con más amor”.

Lo importante, destaco Monseñor es, “Tener la Certeza de anunciar a Cristo cuando amamos. Como lo hicieron los Santos Mártires que salieron a buscar a la gente, y lo hicieron porque amaron, amaron hasta el final, dejando de lado todo y dando su vida en favor de la evangelización. Ellos también se identificaron con Jesucristo, también murieron por amor. Pero debemos recordar que la muerte no tiene la última palabra, ya que nuestros mártires amaron y su amor fue fecundo. Es muy bueno recordar  a Antonio Ruiz de Montoya que es un ejemplo emblemático. La epopeya que hizo en la región del Guaira, fue algo que cambio la historia. Nuestros mártires amaron y su amor fue fecundo”.

Por otro lado, destacó la figura de Roque González y dijo “Nuestros hermanos sufrían ahí el dolor y la muerte. Roque refundó comunidades, y ayudo a construir sociedades.  Los restos de él quisieron descansar aquí en Loreto. Podemos  decir que él nos amó y cuando padeció nos dejó un signo. Nosotros tenemos que amar, esa es la enseñanza fuerte”.

Cerca del final de su homilía, Monseñor Juan Rubén llamó a: “Ser una Iglesia que Ame. Que tenga amor, siendo misericordiosa y samaritana, que sea una Iglesia con gestos concretos. Estamos llamados a terminar el año litúrgico, intensificando el poder de la oración, comprendiendo que en los pequeños y en los humildes está el lenguaje de Dios y que ellos son los que lo entienden a la perfección. Pidámosle al Señor, poder asumir la caridad como estilo de vida”.

Al finalizar la misa el Obispo bendijo a todos los feligreses y les dio las gracias por animarse a esta misión, a este encuentro que nos une como una Iglesia en búsqueda constante de amor y misericordia Divina expresada a través de la Madre María.

Dato curioso:

Durante la misa se pudo observar en el cielo un fenómeno especial en cercanías del sol. Como un doble arcoíris. La formación de un círculo luminoso al rededor del Sol conocido como halo solar se pudo observar en el cielo desde más o menos las 10hs de la mañana.

 

Más Interés General