Imagen de la Organización Mundial de la Salud (OMS)Mañana 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud y este año es bajo el Lema “Hablemos de depresión”. Se conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948.

Según la OMS, se trata de una enfermedad frecuente en todo el mundo y se calcula que afecta a más de 300 millones de personas, un incremento de más del 18% entre 2005 y 2015. La falta de apoyo a las personas con trastornos mentales, junto con el miedo al estigma, impiden que muchos accedan al tratamiento que necesitan para vivir vidas saludables y productivas.

La doctora Margaret Chan, directora general de la OMS, dijo: "Estas nuevas cifras son un llamado de atención a todos los países para que reconsideren sus enfoques sobre la salud mental y la traten con la urgencia que merece".

En las Américas, cerca de 50 millones de personas vivían con depresión en 2015, alrededor del 5% de la población. "La depresión nos afecta a todos. No discrimina por edad, raza o  historia personal. Puede dañar las relaciones, interferir con la capacidad de las personas para ganarse la vida, y reducir su sentido de la autoestima", señaló la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne. Sin embargo, dijo, "incluso la depresión más grave se puede superar con un tratamiento adecuado”.

Una de las barreras para buscar tratamiento son los prejuicios y la discriminación. "El continuo estigma asociado con la enfermedad mental fue la razón por la que decidimos nombrar nuestra campaña Depresión: hablemos", sostuvo el director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, Shekhar Saxena.

Difiere de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave. Además, puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares.

Tipos y síntomas

Los sucesos depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves; mientras que los tipos de depresión pueden ser episodios únicos o recurrentes. Los especialistas aseguraron que estas situaciones “también pueden ser parte del Trastorno Bipolar, en el marco del cual la depresión se alterna con hechos de manía, separada por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maniacos cursan con el ánimo elevado, exaltado o irritable, hiperactividad, autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir, entre otros síntomas”.

En su forma más grave, la depresión puede conducir al suicidio, que es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. La OMS afirma que cada año se suicidan cerca de 800 mil personas  Si la depresión es leve, en cambio, se puede tratar con psicoterapia sin necesidad de recurrir a medicamentos. En los casos moderados o graves se necesita también tratamiento psiquiátrico para darle al paciente un abordaje clínico general.

Trastorno depresivo recurrente: como su nombre indica, se caracteriza por repetidos episodios de depresión. Durante estos episodios, hay estado de ánimo deprimido, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, y reducción de la energía que produce una disminución de la actividad, todo ello durante un mínimo de dos semanas. Muchas personas con depresión también padecen síntomas de ansiedad, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa y baja autoestima, dificultades de concentración e incluso síntomas sin explicación médica.

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves. Las personas con episodios depresivos leves tendrán alguna dificultad para seguir con sus actividades laborales y sociales habituales, aunque probablemente no las suspendan completamente. En cambio, durante un episodio depresivo grave es muy improbable que el paciente pueda mantener sus actividades sociales, laborales o domésticas si no es con grandes limitaciones.

Trastorno afectivo bipolar: este tipo de depresión consiste característicamente en episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maníacos cursan con estado de ánimo elevado o irritable, hiperactividad, logorrea, autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir.

Síntomas

“A la hora de realizar el diagnóstico es importante establecer si el paciente posee o no antecedentes de enfermedad psiquiátrica en su familia. Y por otro lado, en la primera evaluación, es fundamental descartar otro tipo de enfermedades, ser exhaustivos en el interrogatorio y ser asertivos en el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de la persona”, destacan los profesionales en salud mental.

Factores que influyen

La depresión es el resultado de situaciones disfuncionales entre factores sociales, psicológicos y biológicos. El ser humano atraviesa circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) que aumentan las probabilidades de sufrir depresión. A su vez, esto puede generar más estrés y disfunción, así como también empeorar la situación de la persona afectada.

También hay relación entre la depresión y la salud física. Así, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares y crónicas pueden producir depresión en pacientes que no presentaban síntomas previos a la enfermedad.

“Ante las adversidades que puede vivir la persona lo que se busca es encontrar conductas y comportamientos que son evaluados como su ‘capacidad de adaptación’, y que le permitirán adoptar conductas que favorezcan el restablecimiento del equilibrio perdido”, especificaron los especialistas.

 

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