IMG_8720 Custom.JPGCon un recital que incluyó una comunicación con Radio Rivadavia, para conversar con Antonio Tarrago Ros, Joselo Schuap presentó su última obra. Muchísimas emociones en una noche larga.

De lunes a viernes, de 23 a 24hs, el correntino Antonio Tarragó Ros, genial folclorista creador de "María va", "Canción para Carito", "Jineteando la vida", hace un programa en la histórica Radio Rivadavia: “Antonio Tarragó Ros y la noche”. El músico crea un lugar de encuentro entre sus amigos, sus seguidores y todos aquellos que gustan del chamamé, el diálogo, la música y la buena compañía. Anoche tuvo un invitado muy especial: sacó al éter a Joselo Schuap para todo el país. Fue en el instante en que el trovador de Alem se encontraba presentando su último disco: “El Sueño del Pibe” en Salón Gala.

Y la multitud, que se encontraba saboreando empanadas, vinos, gaseosas, escuchó la voz del correntino que le dijo, y simultáneamente miles oyentes siguieron en el país: “pero qué cantidad de gente que tenes ahí, por lo que se escucha -fue cuando Joselo pidió un aplauso para Antonio y la gente estalló en ovaciones- y que lindo este disco que estas presentando, que grabaste con León Gieco -una de ellas es de su autoría, Carito, y León apareció en pantalla gigante, cantando a dúo con Joselo- con tanta gente linda, Los Nuñez, la verdad que te mereces todo lo que te está pasando, querido Joselo”.

Sorpresas como estas tuvo a raudales la presentación oficial del último disco del trovador de Alem, ocurrida en la noche de viernes/madrugada de sábado. Y porque fueron tantas, el recital se extendió, con las actuaciones de los invitados, por espacio de 5 horas. Basten algunos botones de muestra: un payador de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, Wilson, abrió la velada a pura rima gauchesca, tras las palabras inaugurales de otro amigo de Joselo, el Tano Fiorio, que dio puntapié pasadas las 22. Enseguida, otro cumpa conocido en rutas del país (Joselo ya las recorrió a todas), Chino Ibarguren, llegado desde Necochea, tomó el escenario y su prosa comprometida hizo ver porqué fue invitado.

La noche fue transcurriendo con el vértigo de tener muchos artistas para subir el escenario, pero Joselo jugó una carta maestra: lo pisó él antes que Los Nuñez. Y dio un largo y vibrante recital, en el que ocurrió la salida por Radio Rivadavia, invitó a su gran amigo y compañero de luchas en MPM (Músicos Populares Misioneros), Osvaldo de la Fuente, también participante “El Sueño del Pibe”. También pasó otro histórico: Pancho Villasanti, enorme bajista, que en otras formaciones de Joselo tocó el contrabajo, “quién se acuerda de Jalea de Frutilla, el rock de los ’60, aquí está su bajista”, expresó el Negro, y varios cincuentones y sesentones se sintieron identificados.

Y también le fueron entregados, en el medio de su set, sendos reconocimientos: uno de la mesa contra las represas, por su defensa del agua, de manos de Eduardo Luján y Raúl Aramendy; y en el momento del hit “La Placita”, quienes intervinieron en el video clip lo hicieron por su defensa de la historia de este lugar, coronando con bailongo popular en el escenario.

Valioso repertorio

Pero antes, que Los Nuñez se tomen el tiempo de incendiar el escenario, como lo hacen cada vez que suben a uno, Joselo se dio el gusto de hablar con su gente y entregarles las hermosas canciones que trae su disco, que se vendió lindo en la noche. Abrió con “Machete y chamamé” del disco homónimo; prosiguió con la maravillosa “Cosechero” de Ayala; la emocionante “Mavala” dedicada al personaje posadeño que nos dejara sin su risa y locura hace dos años. No faltó el homenaje a don Mario y su compañera Estela, de “Almacén Sanguina”.

Siguieron “Tío Solano”, “Gurisito tarefero”, con el que pide que termine de una buena vez por todas la explotación infantil y la tristísima canción dedicada a los canoeros que perdieron la vida en el pavimento, cuando los obligaron a dejar la orilla del río, homenaje a los relocalizados por Yacyretá. Cuánto compromiso con su aldea, que gran observador de la realidad de lo que sufren, Joselo en esencia pura.

También pasó “Agua Bendita”, en la que el Payaso Pochosky, otro gran amigo del trovador, hizo su gran número con la gota de lluvia. Y los temas que grabó Gieco, como “El que pierde la inocencia”, “Río y mar” y se puso muy rockero tomando un clásico del autor de Cañada Rosquín, “Pensar en Nada”. Ya había entregado muchísimo y faltaban dos artistas muy “power”: Los Nuñez y Rulo Grabovieski.

Los hermanos de Campo Viera, con Diego Velázquez en bajo y José Daniel en canto, devastaron el escenario a puro chamamé, un Chavo desbordando adrenalina, como siempre, hasta con saltito punk rock, sumado el bandoneón piazzoleano para el chamamé de Pico, fuego puro. Solo un peso pesado como Rulo Gravovieski y su acordeona, su carisma y simpatía, pudo subirse a un tablado que aún ardía. Fue la presentación oficial del disco El Sueño del Pibe; ni hablar de lo que le espera a Joselo: que es pegar otra vuelta a su gran mundo interior.

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