Imagen: "Revista Noticias"El 18 de julio de 1994 se produjo el mayor atentado terrorista en nuestro país, cobrando la vida de 85 personas y 300 resultaron heridas, luego que un coche bomba explotará en la Asociación Mutual Israelita Argentina.

Un hijo de Leandro N. Alem, Alejandro Verri Kozlowski, residía en esos momentos frente al edificio de la AMIA y, aunque la explosión lo lesionó y desorientó, bajó las escaleras del edificio y colaboró con las tareas en el lugar.

Desde la “Revista Noticias”, en una edición especial por este trágico hecho, lo retrataron y escribían: “EL ESPANTO” – Solo, con los ojos vacíos y deambulando, perdido entre una pesadilla que se tornó cada vez más realidad. Un cachetazo que nos vuelva a mostrar el rostro más crudo de la locura, la cobardía y la crueldad. Con un corte en la frente y bañado en sangre, un sobreviviente más de la tragedia. Quisieron trasladarlo a un hospital y se negó: quería quedarse a ayudar a remover escombros y colaborar en las tareas de rescate.

La mayoría de las veces los héroes no poseen “capa” y, poniendo al prójimo en primer lugar, realizan este tipo de actos.

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