El camino del diálogo marcado desde antes del inicio del ciclo lectivo, terminó consiguiendo el objetivo.

La Mesa de Diálogo docente, abierta permanentemente con los principales gremios, permitió alcanzar resultados satisfactorios y garantizar que las escuelas estén abiertas desde el 5 de marzo.

Las negociaciones en la Mesa dieron frutos y sirvieron incluso como plataforma para destrabar el conflicto con el sector disidente, encabezado por el Movimiento Pedagógico de Liberación, que se mantuvo en una intransigente huelga por más de quince días. Fue el anticipo de la inclusión de 163 pesos en el básico desde el mes de mayo, consensuado entre los cinco principales gremios y las autoridades educativas el 17 de marzo, lo que puso fin al conflicto con el MPL y permitió que todos vuelvan a las aulas.  Después de una extensa confrontación, los dirigentes del MPL reconocieron que el acuerdo propuesto por la Intersindical conformaba sus propias expectativas y lo adoptaron como propio.

Se trata de un esfuerzo importante para el Estado, estimado en más de 50 millones de pesos, con un incremento promedio de 800 pesos en el bolsillo de los docentes y una suba del 21 por ciento en relación con el salario de febrero, antes del comienzo de las paritarias.

De todos modos, la Mesa de Diálogo sigue abierta para resolver el segundo semestre, ya que el Gobierno garantizó un aumento del 28 por ciento. Asimismo, todavía se espera el resultado de las paritarias nacionales y el aporte que hará el Gobierno federal al piso salarial. Esto seguramente tendrá un impacto directo en el bolsillo de los docentes misioneros.

Fue el triunfo del diálogo como mecanismo para acercar posiciones, una práctica constante del Gobierno hecha propia en los principales gremios docentes que, de este modo, consiguieron muchas más conquistas que a través de la política de choque.

El diálogo como construcción y no como imposición fue lo que permitió acercar posiciones.

Para el Gobierno, la Educación está a la cabeza de las prioridades y es entendida como política de Estado, con el alumno como centro.

Justamente, por ser una política de Estado, llama la atención el solapado silencio o el directo respaldo de referentes opositores a la intransigencia sindical. La huelga de grupos docentes no se trata de un conflicto contra el Gobierno, sino de la no satisfacción de un derecho elemental como la educación.

Algunos opositores entienden que apoyando los piquetes pueden congraciarse con sus votantes, sin advertir que del otro lado de los bloqueos, son miles más los afectados.

Fueron varias las zancadillas al diálogo. En Apóstoles, dirigentes radicales hacían campaña por la desafiliación a la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones, el gremio principal que estuvo a la cabeza de las negociaciones. Pero la táctica no tuvo efecto: la UDPM representa a 17.000 docentes. Se desafiliaron 54 y se afiliaron 47.

Lejos de las visiones de corto plazo, se concretó esta semana un ansiado anhelo para todos los misioneros: se inauguró la Universidad Católica de las Misiones, que permitirá por primera vez la formación de médicos en la provincia con una trascendencia incalculable en la educación y la salud. No fue una tarea fácil. Desde hace varios años se encaró un trabajo en conjunto con el Obispado de Posadas para conseguir la habilitación de la Universidad Católica.

“Es la sinergia del esfuerzo compartido”, definió el gobernador Maurice Closs durante la inauguración de la Ucamis, que ya abrió sus puertas para recibir a estudiantes de toda Misiones, provincias vecinas y hasta Paraguay y Brasil. La mirada al largo plazo permite tomar decisiones que trascienden los tiempos de la gestión.

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