b_450_0_16777215_00_images_2016_a_Sin_ttulo_Custom-min.jpgCuando se habla de reforma electoral en el país, ninguna otra provincia la necesita más que Misiones. Escribe el Diputado Nacional Luis Pastori.

El dato de las últimas elecciones ejecutivas provinciales realizadas en Octubre de 2015 sintetizan la grave situación institucional en la que vivimos en términos democráticos: somos la provincia con menor competitividad electoral del país, record obtenido también en el año 2011, situación que escapa a una coyuntura y revela un problema más profundo: la existencia de un sistema electoral injusto anclado en la ley de lemas, y sin el consenso de ningún partido de la oposición.

¿Porque es grave no tener competitividad electoral?: El mero hecho de realizar elecciones no es una condición suficiente para la existencia de la democracia, porque si el partido de gobierno a través de diversas artimañas mantiene las elecciones bajo control y restringe la competitividad con los partidos de la oposición, se priva al sistema democrático de uno de sus requisitos centrales: la alternancia. La existencia de elecciones competitivas garantiza la igualdad de oportunidades para acceder al poder entre dos o más proyectos políticos, asegurando la alternancia cuando la población la exija, y por ende el funcionamiento de la democracia. Los números hablan por sí solos y por eso hay que repetirlo: en Misiones no hay competitividad electoral, en Misiones no funciona bien la democracia, por eso es impostergable la reforma electoral que modifique el actual sistema.

Para el máximo teórico de la democracia pluralista. Robert Dahl, la democracia o poliarquía se fundamenta en la existencia de dos características principales: 1)- el derecho a la participación política de todos los ciudadanos, y 2)-la competitividad electoral de los partidos, que claramente está restringida en Misiones. Giovani Sartori, otro gran teórico de la democracia del Siglo XX, profundiza esta definición y especifica que la competencia hace referencia a las reglas de juego que permiten la igualdad de oportunidades de los partidos para acceder al poder, mientras que la competitividad hace referencia a los resultados, a si las elecciones son realmente reñidas e inciertas,  es decir, a si es lógica y legalmente posible para “los de afuera” reemplazar a “los de adentro”.  En Misiones, desde 1987 hasta la fecha, no están garantizadas las condiciones ni la igualdad de oportunidades para “los de afuera”, y la única manera de llegar a gobernar la provincia es juntándote con “los de adentro”. Ni que hablar de los municipios, desde el 2007 a la fecha en su totalidad están gobernados por el oficialismo. Así no funciona una democracia, por eso no hay que cansarse de repetir: Misiones necesita la reforma electoral y política urgente.

La competencia de un sistema electoral moderno, civilizado y democrático supone además un elemento consensual,  que tiene que ver con la confianza mutua entre los actores políticos  sobre las reglas de juego, la legitimidad y el respeto de las mismas. ¿Qué confianza mutua puede haber cuando las reglas de juego son cuestionadas por todos los partidos de la oposición y defendidas únicamente por el oficialismo? La negación de la Renovación a debatir la reforma política es antidemocrática, es negarse a reconocer los derechos de las minorías, es negarse a la construcción de reglas básicas de convivencia democrática. Las reglas de juego electorales inevitablemente deben nacer del consenso de quienes la van a utilizar, es de decir del oficialismo y de la oposición.

Hay que decirlo, en Misiones no hay competitividad, y por ende difícilmente haya democracia plena. En Misiones, las elecciones son tan sólo un medio para legitimar una forma de dominación. En países y provincias con déficits democráticos como Misiones, la ausencia de competitividad está relacionada con gobiernos que tienden; 1)-a consolidar sistemas de partido único, (se pretende instalar la máxima “solo siendo oficialista se puede acceder al poder”; 2)-a desconocer  los derechos a la oposición, (la Justicia cooptada por el ejecutivo viola el artículo 48 de la Constitución al no otorgar las bancas garantizadas a las minorías); 3)-a fortalecer la desigualdad de oportunidades entre los partidos para competir electoralmente (utilización por parte del oficialismo de recursos y medios públicos para la realización de campañas electorales); 4)- a crear y mantener sistemas electorales que alteran la relación entre votos y elegidos (ley de lemas como principal herramienta que provoca estos efectos dañinos); y 5)-a financiar alternativas “pseudo” opositoras para confundir al electorado y a inmiscuirse en la vida interna de los pocos partidos políticos independientes que quedan en pie.

Por estos motivos, para volver a ser una provincia con competitividad electoral, con posibilidad de alternancia, y con democracia plena, es que se vuelve indispensable iniciar el dialogo por la reforma electoral y política entre el oficialismo y los partidos de la oposición. Es necesario ponernos a tono con la democracia republicana y pluralista,  terminar con la anacrónica ley de lemas, e instaurar al igual que a nivel nacional y la mayoría de las provincias, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), y el voto con Boleta Única. Es necesario y no hay que cansarse de repetir: tenemos que realizar la reforma electoral en Misiones.

Diputado Nacional

Unión Cívica Radical

Luis Pastori

 

(Fuente gráfico: CIPPEC. * Escrutiño provisorio. 49,9% fue la diferencia entre el ganador de las elecciones ejecutivas provinciales con respecto al inmediato perseguidor. Tampoco es casualidad que Formosa, sea la segunda provincia con menor competitividad electoral. En el otro extremo, las elecciones con mayor competitividad se produjeron en Santa Fé con una diferencia de 0,1%, seguida por Chubut con una diferencia de 0.6%, y Entre Ríos 2,6%. Sobre Competitividad electoral: identifican el grado de rivalidad electoral que se observa en un determinado ámbito político. El índice de competitividad electoral más extendido es el que se calcula teniendo en cuenta el peso de las dos fuerzas políticas con más apoyos tras unas elecciones. Dicha cifra expresada en términos absolutos refleja la proximidad o lejanía entre el volumen de apoyos de ambos contendientes. Cuanto más bajo es el resultado del cálculo, mayor es el grado de competitividad electoral y mayor es la posibilidad real de alternancia)

 

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