bio Custom.jpgProducir combustible, energía y químicos a partir de la biomasa es una alternativa prometedora en Misiones. Bajo ese concepto nació la biorefinería Santa Ana, ubicada sobre la ruta provincial 103 a 45 kilómetros de Posadas. Se trata de la primera planta de pirólisis de la Argentina que puede transformar el aserrín en biocarbón, fertilizantes y biocombustible evitando así que los residuos forestales perjudiquen el medio ambiente.

En la actualidad, elabora y comercializa carbón de eucaliptos colorado, sustratos para plantas, fertilizante natural y neutralizador de olores. Estos productos se pueden encontrar en agropecuarias, mientras que el carbón en varios supermercados. Y próximamente se conseguirán en el Mercado Concentrador de Posadas. Son una opción para los agricultores de verduras, ya que el sustrato aporta nutrientes al suelo y el fertilizante activa el crecimiento de las plantas. Así incorporan a sus cultivos sustancias elaborados en Misiones de manera natural y de origen vegetal, al mismo tiempo dejan de importar químicos provenientes de otras provincias.

La iniciativa surgió del ingeniero hidráulico Miguel Melnechuk, especialista en tecnología de la madera, y su hermano Guillermo, ingeniero electromecánico. Ambos desarrollaron el proyecto y comenzaron a buscar asesoramiento y financiamiento para poner en marcha la planta industrial. En la primera etapa recibieron asistencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

Después presentaron un proyecto ante la Incubadora de Base Tecnológica de Posadas (INCUTEMI) ubicada dentro del Parque Tecnológico Misiones (PTMI), con el objetivo de recibir asesoramiento para realizar el traspaso de la planta piloto a una empresa.

También obtuvieron un crédito del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) para la última etapa de la biorefinería y a mediados del año pasado comenzaron a vender lo que elaboraban.

Acorde a las leyes

La planta de Santa Ana se ha organizado para adecuarse a las legislaciones vigentes que prohíbe la comercialización de carbón proveniente de monte nativo y la quema a cielo abierto de aserrín, viruta, costaneros y todo otro residuo biomásico de la foresto-industria. Ante esta situación, la empresa emplea como materia prima para el carbón eucaliptos colorado y para el sustrato utiliza corteza de pinos. Son productos que se obtienen de la zona sur de Posadas, de aserraderos y plantaciones renovables.

“En Argentina, de la producción de carbón se obtiene carbón en trozas, el resto como el humo y gases se emiten a la atmósfera. En nuestro caso los recuperamos y elaboramos diferentes productos líquidos”, explicó Miguel Melnechuk. Por ejemplo se obtiene un líquido inductor foliar de resistencia para las plantas y repelente de insectos. El orqui max es un bio estimulante y repelente de insectos, que se aplica diluido con agua junto con el riego, es cien por ciento natural. Hoy tiene mucha aceptación en el mercado de flores.

También comercializan un neutralizante de olores, para ocuparlos en sitios donde se depositan heces, residuos o basura. “El productos es un bactericida y fungicida, elaborado a partir del extracto piro leñoso, parte de los humos que se producen durante la carbonización”, apuntó Melnechuk. Es ideal para neutralizar los olores de la orina y heces de las mascotas, mientras que en zona rural se ocupa para los criaderos de chanchos y pollos.

Sustratos orgánicos

Los sustratos elaborados son de aplicación para plantas, en almácigos y huerta. Lo que hicieron en la biorefinería Santa Ana fue sustituir otros productos que antes se importaban en la provincia, como ser la perlita, la turba y vermiculita. “Se ha reemplazado esos aditivos que se agregaban a la corteza de pino, por uno que se conoce como bio carbón, que se produce en la provincia. Así se reduce el costo del sustrato”, detalló. Melnechuk aseguró que “el productor lo está empezando a usar porque es muy práctico. Es un sustrato que viene listo para las bandejas, no se tiene que agregar nada. Además tiene muy buena retensión de agua”.

Durante una visita que realizó el presidente del IFAI, Ricardo Maciel, a la biorefinería observó que “el sustrato y el activador podrían reemplazar a los fertilizantes químicos y abonos que se compran de otras provincias para los cultivos de hortalizas. Así los colonos adquieren productos misioneros, elaborados con materia prima de nuestra tierra y de forma más natural”. En síntesis, esta planta industrial puede aportar lo que en la actualidad necesitan quienes se encargan de producir alimentos en la tierra colorada.

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